La creación de la escuela de Oficios en Blanca Pozo, dedicada a transmitir las técnicas de hilado a mano, de tintes naturales y de tejido en telar, tuvo un gran objetivo: capacitar para volver a producir tejidos de calidad.

Después de varios años, surge el grupo Huarmis Sachamanta (mujeres del monte) y a partir de este emprendimiento, estas mujeres campesinas, jóvenes y adultas, se transforman de alumnas en trabajadoras, oportunidad que las coloca en puntales de la economía domestica.

Con ellas, los tejidos renacen en el ámbito cotidiano de sus casas, de sus familias, restableciendo en sus comunidades el valor del trabajo artesanal.